Nuestro modelo educativo es el sociocognitivo-humanista-cristiano, el cual está orientado al desarrollo de competencias, capacidades y valores. Este enfoque permite a nuestros estudiantes aprender a conocer, hacer, convivir y ser, para que logren desenvolverse correctamente en la sociedad, teniendo a Jesús como modelo de vida.
El desarrollo de competencias plantea el desafío de enseñar para la vida real. En ese sentido, aplicamos el enfoque del Currículo Nacional de la Educación Básica, enmarcado en las corrientes socioconstructivistas de nuestra propuesta pedagógica.
Para lograrlo, aplicamos las siguientes metodologías:
Potenciamos el trabajo en equipo para mejorar la atención, la empatía y la adquisición de conocimientos de forma colaborativa y solidaria
Desarrollamos competencias complejas mediante la resolución de problemas reales, fomentando el pensamiento crítico y la autonomía.
Optimizamos el tiempo en clase para el trabajo práctico y la atención personalizada, promoviendo el estudio guiado desde casa.
Integramos dinámicas lúdicas y herramientas digitales para potenciar la motivación, el esfuerzo y la concentración en el aprendizaje.
Una metodología que los maestros usan para agrupar a los estudiantes e impactar de forma positiva. Quienes utilizan este método aseguran que hacerlo permite que los estudiantes mejoren la atención y la adquisición de conocimientos. El objetivo de esta metodología es que cada miembro de un grupo establecido realice con éxito sus tareas apoyándose en el trabajo de los demás.
En este modelo pedagógico, los elementos tradicionales de la lección impartida por el docente se invierten. Los materiales educativos son estudiados por los estudiantes en casa y, luego, se trabajan en el aula. El objetivo es optimizar el tiempo en clase para dedicarlo a atender a las necesidades especiales de cada estudiante y al desarrollo de proyectos cooperativos.