El desarrollo de competencias plantea el desafío pedagógico de cómo enseñar para que nuestros estudiantes aprendan a actuar de manera competente. En ese sentido, se han establecido metodologías para aplicar el enfoque pedagógico del Currículo Nacional de la Educación Básica, las cuales se enmarcan en las corrientes socioconstructivistas de los aprendizajes contemplados en nuestra propuesta pedagógica.
Detrás de cada aprendizaje hay un docente que inspira, acompaña y motiva. Nuestro equipo se capacita constantemente, incorpora nuevas metodologías y utiliza herramientas digitales para brindar una educación actual, cercana y significativa. Porque educar no es solo enseñar: es acompañar a cada niño a descubrir todo lo que puede lograr.
El Aprendizaje Cooperativo
Una metodología que nuestros maestros utilizan para agrupar a los estudiantes y generar un impacto positivo en su desarrollo. Su aplicación permite que los alumnos mejoren la atención y la adquisición de conocimientos.
El objetivo de esta metodología es que cada miembro de un grupo establecido realice con éxito sus tareas apoyándose en el trabajo de los demás.
Aumenta la motivación por el aprendizaje en general y por las distintas tareas asignadas, fomentando en los estudiantes una actitud de mayor implicación e iniciativa propia.
Eleva el grado de comprensión de las dinámicas en el aula, asegurando que cada estudiante entienda con claridad qué es lo que se hace en clase y por qué se hace.
Profundiza y perfecciona la capacidad de colaboración, mejorando significativamente no solo la ejecución del trabajo en equipo, sino también sus resultados.
Permite a los estudiantes adquirir conocimientos y competencias a través de la elaboración de proyectos que den respuesta a problemas de la vida real. Al partir de un problema concreto y real, esta metodología garantiza procesos de aprendizaje más didácticos, eficaces y prácticos, lo que permite al estudiante desarrollar competencias complejas como el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración y la resolución de problemas.
Se trata de la integración de mecánicas y dinámicas de juego en entornos no lúdicos, con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos. La integración de dinámicas de juego en dichos entornos no es un fenómeno nuevo, pero el crecimiento exponencial del uso de videojuegos en los últimos años ha despertado el interés de muchos expertos del ámbito educativo.